Solemos decir que el fútbol es injusto porque muchas veces vence el que menos lo merece. Sin embargo, en esta ocasión, aunque el Barça ganara el partido de anoche sin hacer méritos para ello, el Liverpool, muy superior en los dos partidos, consiguió vencer justamente en el total de la eliminatoria y obtiene así el pase a los cuartos de final de la Champions League.

Los jugadores del Barcelona parecían demasiado impactados por los míticos cánticos de la hinchada de Anfield y hasta la segunda parte no supieron reaccionar. De hecho, el primer tiempo sino llega a ser por la fortuna de los azulgranas pudo haber acabado en escándalo, pues el Liverpool tuvo ocasiones como para haber sentenciado el partido y la eliminatoria en la primera media hora de juego. Sólo Valdés, Puyol y el larguero consiguieron alargar el sueño de los aficionados culés al detener varios disparos de Riise, una triple acción en la misma jugada de Bellamy, Kuyt y el propio Riise y más tarde una ocasión de Sissoko. De esta forma, milagrosamente se llegó al descanso con el 0-0 inicial.

En la segunda parte las cosas cambiaron: el Barça reaccionó tímidamente y estuvo a punto de ponerse por delante en el marcador cuando Ronaldinho, solo ante Reina, estrelló un tiro a la madera. Los minutos avanzaban y las posibilidades del Barça se iban diluyendo, hacían falta un par de goles y el final del partido se veía cerca. Entonces Rijkaard tomó sus primera decisión coherente del partido al sustituir al desaparecido Eto’o por Giuly y poco más tarde a Gudjohnsen por Thuram. Los cambios le sentaron bien al equipo de Frank Rijkaard, y así Gudjohnsen a los cuatro minutos de salir al campo anotó el único gol del partido. Corría entonces el minuto 74, por lo que se antojaba un emocionante final y las esperanzas blaugranas volvían a aparecer. Sin embargo, no pudo ser y el Liverpool, fiel a su estilo no se puso nervioso, puso el autobús, se encomendó a su gran capitán Steven Gerrard (magnífico durante todo el encuentro) y el Barça fue incapaz de aumentar el resultado. De esta forma el vigente Campeón de Europa queda eliminado de la competición y deberá centrarse ahora en el gran partido del sábado contra el Real Madrid ya que será un partido clave para el Barcelona pues mientras una derrota podría agrandar la crisis una victoria contra los de Fabio Capello le serviría para ahuyentar, en cierto modo, a los fantasmas.

Por cierto,de nuevo vuelvo a criticar a Frank Rikjaard. No quiero ser pesado pero es que el técnico holandés demostró ayer que lo del Zaragoza fue tan sólo un espejismo y que como me suponía no es tan bueno (el entrenador) como muchos quieren hacernos ver.

Por fin hizo bien los cambios pero la alienación inicial fue un craso error. No por el 3-4-3, que creo que se debe mantener sino porque los jugadores que lo componían no eran los más adecuados para ese sistema. No nos confundamos. No ha fracasado el esquema del Zaragoza, como muchos apuntan, pues recordar que en ese partido jugaba Giuly y no Eto’. Ni tampoco el del Sevilla en el que se jugó con dos carrileros, sino que el fracaso ha sido la incomprensible alineación de Eto’o - bajo de forma y todavía sin velocidad- en la banda cuando ni a pleno rendimiento esa posición es en la que más rinde. Además para ello ha dejado a Giuli y Zambrotta en el banquillo, dos jugadores con mucho más recorrido y que hubiesen permitido abrir el campo como así ha demostrado el francés en la segunda mitad.

Para acabar me gustaría hacer una aclaración, ya comente que el 3-4-3, o mejor el 3-5-2, podía ser un buen esquema de futuro y lo mantengo pero como también dije, ha de ser un sistema equilibrado, con solo dos delanteros aunque haya que sacrificar a un crack y con, al menos un carrilero, Zambrotta o en situaciones extremas Giuli.

Lo dicho, ahora a pensar en el Real Madrid, que al fin y al cabo, pese a lo que dijo Laporta al principio de temporada, ganar dos competiciones tampoco estaría nada mal.

P.D: Enhorabuena el Valencia (no lo pude ver así que no haré ningún comentario al respecto) y suerte para el Real Madrid.

Eduardo Fernández - Abascal